martes, 10 de marzo de 2015

Con extremos abiertos o con extremos cerrados

Hay equipos que juegan con extremos y laterales. Hay equipos que juegan con los extremos por dentro y utilizan laterales largos. Incluso hay un equipo donde los laterales juegan por dentro y sólo utiliza extremos. No hay nada escrito, cada entrenador tiene su letra y todo sirve mientras sean sus jugadores y no los contrarios los que la entiendan.

El pasado domingo se enfrentaron el Villarreal de Marcelino García Toral y el Celta de Eduardo Berizzo. Los locales jugaron con extremos –extremos o puntas- y laterales llegando a línea de fondo. Los visitantes, en cambio, jugaron sin extremos (se metían por dentro) y con laterales largos.  Jugar con Moi Gomez y Joel Campbell por fuera o Fabian Orellana y Nolito por dentro es importante dependiendo de los espacios se quieran ocupar y a que espacios se quiere llegar. Aprovechando éste partido voy a intentar mostrar las ventajas e inconvenientes de cada una de las ideas.



Cuando un equipo tiene la posesión y sus extremos permanecen abiertos consigue que la línea defensiva tenga que defender más metros a lo ancho y por tanto dejan más metros entre jugadores por dentro y por tanto hay menos compañeros que están dentro pero más espacio para poder llegar. Jugar con extremos abiertos no impide a los laterales aproximarse y apoyar o romper para llegar a línea de fondo lo que da una nueva línea de pase. Es decir, jugar con extremos permite ocupar más espacio, fijar por fuera para llegar por dentro.

Los equipos que juegan con los extremos por dentro y con carrileros por fuera consiguen que la línea defensiva esté centrada en defender menos metros, tan sólo la zona interior, lo que permite liberar los espacios exteriores para que los carrileros puedan llegar y sorprender al rival. Los extremos por dentro ofrecen más líneas de pase a la espalda de los mediocentros aunque es cierto que en peores condiciones (ya que están rodeados de los defensores). En definitiva, jugar con los extremos por dentro provoca que el espacio interior esté sobreocupado y que el exterior quede despejado para poder llegar con los carrileros.


He analizado de una manera sencilla lo que ofrece cada una de las ideas cuando el equipo tiene la pelota pero se podría analizar también lo que sucede cuando se pierde. En el fútbol todo tiene ventajas e inconvenientes, y como no existe una idea única que funcione, no hay un planteamiento que asegure el dominio porque cada equipo tiene que hacerlo con jugadores y métodos distintos. Entonces, ¿hay que jugar con extremos o sin ellos? Depende.

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