jueves, 20 de marzo de 2014

Capitán pirata (Rayo Vallecano-Almería - La Liga, J28)


Cuando todo el mundo aseguraba que esta embarcación estaba hundida. Cuando se le crítica por no mostrar la suficiente inteligencia por atacar con la misma estrategia a un humilde barco de pescadores que a una de las flotas más poderosas del planeta. Cuando teniendo una estrategia de asalto muy clara, que ha funcionado perfectamente antes pero ahora se cometen errores que te dejan en evidencia. Que no siempre te matan, pero a veces caes al agua y quedas en ridículo. Cuando la embarcación estaba dejando de flotar. Cuando parecía claro que se dirigía, sin freno, hacia el fondo, ha llegado Joaquín Larrivey para achicar agua y recordar que aún van a seguir dando guerra.


El jugador de Gualeguay debutó en fútbol profesional en Huracán, donde consiguió sus mejores cifras goleadoras hace casi ocho años. Ni en Cagliari, Vélez, Colon o Atlante ha conseguido igualar las cifras de su primer club. En Vallecas durante los primeros 18 partidos que jugó (960 min.) convirtió 2 goles, parecía más de lo mismo. En cambio, en los últimos 8 partidos que ha disputado ha marcado 6 goles, ¿un nuevo Larrivey?. El jugador argentino se mueve mucho mejor de lo que define, es decir, se ofrece en más ocasiones y opciones de remate de las que es capaz de convertir. Y se le ve fallar. No es un simple jugador de área, cuando recibe el balón, es preciso a un toque y tiene un gran juego aéreo tanto por aptitud  y por actitud.
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Paco Jémez ha sabido acomodar a Larrivey como titular en los últimos partidos ya que ofrece gran utilidad al conjunto en diferentes situaciones: Cuando el portero o un central se quieren sacar el balón de encima por una presión intensa rival, aparece a lo lejos para descolgar (1)  y jugar con un compañero. Se ha convertido en protagonista en campo contrario ya que es el objetivo de los numerosos centros que cuelgan sus "socios" al área, tanto por alto (2), como a ras de césped (3). Él comprende cual es el movimiento que debe ejecutar, no siempre sus piernas le ayudan a hacerlo a la velocidad correcta. Cuando entiende que no puede rematar porque está defendido (4), protege el balón y se lo ofrece a un compañero para que defina él. Un futbolista que nunca fue un matador de cara a portería pero que ahora se encuentra a gusto asaltando áreas rivales, por si acaso, no dejara de achicar agua para que el barco Rayista mantenga su rumbo.

jueves, 13 de marzo de 2014

La indiferencia personificada (Bayern Munich-Arsenal - 1/8 Champions League, vuelta)


Desde varios periódicos ingleses se han escrito críticas más o menos ferozes hacia Mesut Ozil tras la eliminación de Champions League del pasado martes. Críticas que ya habían empezado semanas antes como consecuencia de que no ha sido capaz de mantener el ritmo de un inicio de temporada extraordinario. De todos los reproches que le han lanzado por el partido contra el Bayern, me quedo con el que he visto en The Telegraph:  "Özil was indifference personified" . No es una crítica agresiva, pero si que me ha llamado la atención que las críticas dirigidas al alemán sean alrededor de su pasividad e intermitencia en el juego no porque no sean ciertas sino por su obviedad. Cuando los "gunners" enviaron cuarenta y dos millones y medio de libras hacia Madrid, recibieron un jugador especial en la zona final, pero con menos interés en la construcción y con cero ganas -ni talento- para defender.

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Resulta que Mesut Ozil se lesionó en el minuto dos de partido. Eso es lo que dice y yo me voy a esforzar en creerle. A partir de ahí hasta el minuto cuarenta y cinco hizo doce pases, sólo pudo hacer doce, y acertó siete. Para poder comparar: Santi Cazorla hizo treinta y cinco y Arjen Robben cuarenta y cinco. Así que dicen que se desentendió del partido y es que realmente da esa sensación, pero las razones que yo entiendo que le hicieron jugar así, junto a la lesión, son: (1) Jugar como extremo derecho. Participar en banda no le beneficia, le aleja de la acción y le aleja de la portería así que para que el de Gelsenkirchen pueda demostrar su talento tiene que tocar balón y tocarlo cerca del área rival. (2) Las condiciones en las que recibió (imágenes izquierda). David Alaba siempre muy cerquita de él, además de que contactaba con el balón de espaldas a portería y sin líneas de pase para progresar. (3) El exigente trabajo defensivo (imágenes derecha) ya que el Bayern le buscó "las cosquillas" con Alaba. Ozil tenía que perseguir a Alaba y acababa retrasando su su posición con la consecuencia de que, al recuperar la pelota, estaba a sesenta/setenta metros de la portería rival -volvemos a la primera razón-. Mesut Ozil es un jugador brillante en unas condiciones, en otras, es un jugador indiferente.