miércoles, 18 de marzo de 2015

Con extremos abiertos - Balonmano y waterpolo

A veces para encontrar la respuesta va bien cambiar el contexto. Coger la duda y llevarla a otro lugar diferente para simplificarla y entender lo importante de la cuestión. Por lo que he cogido la pregunta de la anterior entrada y la he llevado a un territorio lejano. A una pista y una piscina. Entonces, ¿hay que jugar con extremos o sin ellos?


En balonmano los extremos siempre inician pegados a la banda. Lo habitual es que su función sea estirar la defensa para que los jugadores de dentro (central, lateral y pivote) puedan tener mayor espacio (ayudas de menos calidad) al jugar situaciones de 2:2. Al estar tan abiertos, es posible que les lleguen balones con ventaja desde el otro lado, especialmente si la defensa se centra en cerrar por dentro. Esta circunstancia se da con mayor facilidad en las superioridades numéricas: un extremo fija a su defensor y pasa la pelota al lateral que hace lo mismo y pasa a central, así que cuando le llega al extremo del otro lado no encuentra a ningún defensor delante (están todos fijados) y dispone de suficiente espacio para lanzar. Finalmente, hay equipos que piden a su extremo que circule hacia dentro llevando a su defensor a esa zona para que el lateral pueda entrar en carrera al espacio que ha dejado su compañero, por fuera.

En waterpolo siempre hay dos jugadores que actúan como extremos, dando amplitud al ataque. En este caso la prioridad es mover la pelota y así mover a los defensores a un lado, hacia adelante y hacia el otro lado para desajustar la defensa, vaciar el espacio interior y asistir al boya (dentro) en las mejores condiciones posibles. En las superioridades numéricas, los atacantes, juegan mucho más cerca de portería posibilitando que estos jugadores que actúan como extremos puedan finalizar. Si no tienen posibilidad de tiro, mueven la pelota para que la defensa, en inferioridad numérica, dude, se agote y no pueda llegar al otro lado y de esta manera encontrar una óptima situación de tiro.





En ambos deportes los extremos juegan abiertos, de hecho no se mueven en exceso ya que son los que provocan que la defensa acabe dejando espacios por dentro, donde es más frágil. Otra cosa que tienen en común es que los extremos juegan de cara a portería. Al posicionarse abiertos pueden encarar a la defensa mirando al portero, en cambio el pivote (en balonmano) o el boya (en waterpolo) tienden a  recibir de espaldas o como máximo perfilados, si consiguen ganar la posición, lo que complica su participación.

Son dos deportes muy distintos al fútbol, se juegan con la mano, son menos jugadores, en una pista y en una piscina y no existe el fuera de juego pero hay un conjunto de principios de juego que pueden ser aplicables al fútbol.

martes, 10 de marzo de 2015

Con extremos abiertos o con extremos cerrados

Hay equipos que juegan con extremos y laterales. Hay equipos que juegan con los extremos por dentro y utilizan laterales largos. Incluso hay un equipo donde los laterales juegan por dentro y sólo utiliza extremos. No hay nada escrito, cada entrenador tiene su letra y todo sirve mientras sean sus jugadores y no los contrarios los que la entiendan.

El pasado domingo se enfrentaron el Villarreal de Marcelino García Toral y el Celta de Eduardo Berizzo. Los locales jugaron con extremos –extremos o puntas- y laterales llegando a línea de fondo. Los visitantes, en cambio, jugaron sin extremos (se metían por dentro) y con laterales largos.  Jugar con Moi Gomez y Joel Campbell por fuera o Fabian Orellana y Nolito por dentro es importante dependiendo de los espacios se quieran ocupar y a que espacios se quiere llegar. Aprovechando éste partido voy a intentar mostrar las ventajas e inconvenientes de cada una de las ideas.



Cuando un equipo tiene la posesión y sus extremos permanecen abiertos consigue que la línea defensiva tenga que defender más metros a lo ancho y por tanto dejan más metros entre jugadores por dentro y por tanto hay menos compañeros que están dentro pero más espacio para poder llegar. Jugar con extremos abiertos no impide a los laterales aproximarse y apoyar o romper para llegar a línea de fondo lo que da una nueva línea de pase. Es decir, jugar con extremos permite ocupar más espacio, fijar por fuera para llegar por dentro.

Los equipos que juegan con los extremos por dentro y con carrileros por fuera consiguen que la línea defensiva esté centrada en defender menos metros, tan sólo la zona interior, lo que permite liberar los espacios exteriores para que los carrileros puedan llegar y sorprender al rival. Los extremos por dentro ofrecen más líneas de pase a la espalda de los mediocentros aunque es cierto que en peores condiciones (ya que están rodeados de los defensores). En definitiva, jugar con los extremos por dentro provoca que el espacio interior esté sobreocupado y que el exterior quede despejado para poder llegar con los carrileros.


He analizado de una manera sencilla lo que ofrece cada una de las ideas cuando el equipo tiene la pelota pero se podría analizar también lo que sucede cuando se pierde. En el fútbol todo tiene ventajas e inconvenientes, y como no existe una idea única que funcione, no hay un planteamiento que asegure el dominio porque cada equipo tiene que hacerlo con jugadores y métodos distintos. Entonces, ¿hay que jugar con extremos o sin ellos? Depende.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Amplitud para ser profundo

Quizás es por el perfil de los jugadores interiores. La suma de Bastian, Müller y Götze da un resultado muy distinto al que encontraríamos con Xabi, Lahm, Thiago y seguramente por ello Rafinha y Alaba jugaron por dentro, de nuevo. Quizás por la numerosa defensa del rival, un Koln que se organizó con todos sus jugadores en campo propio. Quizás un conjunto de todo fue la causa pero el hecho es que el Bayern de Munich fue incapaz de filtrar pases desde dentro hacia dentro, es decir, de la línea defensiva a los centrocampistas.

Eso no impidió, en ningún caso, que los jugadores con más talento ofensivo pudiesen recibir la pelota en las zonas donde por naturaleza se sienten más cómodos, cerca del área y de cara a portería. Así pues, para que pudiesen aparecer los de dentro, aparecieron los de fuera. Los extremos, quienesquiera que fuesen (Ribery, Götze o Alaba en izquierda y Robben o Müller en derecha) recibian bien pegados a la banda, atraían al defensor y con esto estiraban la "lona". Cuando el defensor estaba llegando a banda para defender ese uno para uno, otro jugador del Bayern rompía a su espalda para romper la "lona". Toda la organización defensiva superada con dos pases, uno hacia fuera y otro profundo.

Robben recibe en banda (amplitud) y Ribery se desmarca a la espalda (profundidad)
Dos extremos bien abiertos facilitaron que los jugadores de dentro pudiesen jugar. Además, pudieron jugar de cara a portería y llegando en carrera que es como mejor saben hacerlo. Al pase de Boateng a Robben le seguía uno a Müller. Al pase a banda le seguía uno hacia adelante, es decir, buscó amplitud para ser profundo.

jueves, 20 de marzo de 2014

Capitán pirata (Rayo Vallecano-Almería - La Liga, J28)


Cuando todo el mundo aseguraba que esta embarcación estaba hundida. Cuando se le crítica por no mostrar la suficiente inteligencia por atacar con la misma estrategia a un humilde barco de pescadores que a una de las flotas más poderosas del planeta. Cuando teniendo una estrategia de asalto muy clara, que ha funcionado perfectamente antes pero ahora se cometen errores que te dejan en evidencia. Que no siempre te matan, pero a veces caes al agua y quedas en ridículo. Cuando la embarcación estaba dejando de flotar. Cuando parecía claro que se dirigía, sin freno, hacia el fondo, ha llegado Joaquín Larrivey para achicar agua y recordar que aún van a seguir dando guerra.


El jugador de Gualeguay debutó en fútbol profesional en Huracán, donde consiguió sus mejores cifras goleadoras hace casi ocho años. Ni en Cagliari, Vélez, Colon o Atlante ha conseguido igualar las cifras de su primer club. En Vallecas durante los primeros 18 partidos que jugó (960 min.) convirtió 2 goles, parecía más de lo mismo. En cambio, en los últimos 8 partidos que ha disputado ha marcado 6 goles, ¿un nuevo Larrivey?. El jugador argentino se mueve mucho mejor de lo que define, es decir, se ofrece en más ocasiones y opciones de remate de las que es capaz de convertir. Y se le ve fallar. No es un simple jugador de área, cuando recibe el balón, es preciso a un toque y tiene un gran juego aéreo tanto por aptitud  y por actitud.
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Paco Jémez ha sabido acomodar a Larrivey como titular en los últimos partidos ya que ofrece gran utilidad al conjunto en diferentes situaciones: Cuando el portero o un central se quieren sacar el balón de encima por una presión intensa rival, aparece a lo lejos para descolgar (1)  y jugar con un compañero. Se ha convertido en protagonista en campo contrario ya que es el objetivo de los numerosos centros que cuelgan sus "socios" al área, tanto por alto (2), como a ras de césped (3). Él comprende cual es el movimiento que debe ejecutar, no siempre sus piernas le ayudan a hacerlo a la velocidad correcta. Cuando entiende que no puede rematar porque está defendido (4), protege el balón y se lo ofrece a un compañero para que defina él. Un futbolista que nunca fue un matador de cara a portería pero que ahora se encuentra a gusto asaltando áreas rivales, por si acaso, no dejara de achicar agua para que el barco Rayista mantenga su rumbo.

jueves, 13 de marzo de 2014

La indiferencia personificada (Bayern Munich-Arsenal - 1/8 Champions League, vuelta)


Desde varios periódicos ingleses se han escrito críticas más o menos ferozes hacia Mesut Ozil tras la eliminación de Champions League del pasado martes. Críticas que ya habían empezado semanas antes como consecuencia de que no ha sido capaz de mantener el ritmo de un inicio de temporada extraordinario. De todos los reproches que le han lanzado por el partido contra el Bayern, me quedo con el que he visto en The Telegraph:  "Özil was indifference personified" . No es una crítica agresiva, pero si que me ha llamado la atención que las críticas dirigidas al alemán sean alrededor de su pasividad e intermitencia en el juego no porque no sean ciertas sino por su obviedad. Cuando los "gunners" enviaron cuarenta y dos millones y medio de libras hacia Madrid, recibieron un jugador especial en la zona final, pero con menos interés en la construcción y con cero ganas -ni talento- para defender.

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Resulta que Mesut Ozil se lesionó en el minuto dos de partido. Eso es lo que dice y yo me voy a esforzar en creerle. A partir de ahí hasta el minuto cuarenta y cinco hizo doce pases, sólo pudo hacer doce, y acertó siete. Para poder comparar: Santi Cazorla hizo treinta y cinco y Arjen Robben cuarenta y cinco. Así que dicen que se desentendió del partido y es que realmente da esa sensación, pero las razones que yo entiendo que le hicieron jugar así, junto a la lesión, son: (1) Jugar como extremo derecho. Participar en banda no le beneficia, le aleja de la acción y le aleja de la portería así que para que el de Gelsenkirchen pueda demostrar su talento tiene que tocar balón y tocarlo cerca del área rival. (2) Las condiciones en las que recibió (imágenes izquierda). David Alaba siempre muy cerquita de él, además de que contactaba con el balón de espaldas a portería y sin líneas de pase para progresar. (3) El exigente trabajo defensivo (imágenes derecha) ya que el Bayern le buscó "las cosquillas" con Alaba. Ozil tenía que perseguir a Alaba y acababa retrasando su su posición con la consecuencia de que, al recuperar la pelota, estaba a sesenta/setenta metros de la portería rival -volvemos a la primera razón-. Mesut Ozil es un jugador brillante en unas condiciones, en otras, es un jugador indiferente.